Testimonio de Vida

...La Fundación además de ser un apoyo emocional para nuestros hijos y para nosotros como padres, es un enlace para conocer a otras familias que están viviendo situaciones similares.

EL INICIO… : Las corazonadas de una madre no fallan, días antes de que mi hijo se enfermara tuve pesadillas, mi intuición me decía que algo andaba mal y que Santy estaba pasando por algo que yo no entendía. Recuerdo haberle preguntado “¿Hijo qué tienes?, ¿Te pasa algo?, ¿Algo pasa en tu nuevo colegio?”; por mi cabeza pasaron varias cosas, pero nunca imagine que en pocos días él recibiría un diagnóstico de cáncer.

Todo empezó la noche el 25 de febrero de 2020 cuando Santy empezó a ahogarse, no podía respirar y mi esposo y yo no sabíamos qué hacer. Lo llevamos al servicio de urgencias y de una vez lo hospitalizaron. Dios nos envió un ángel, una médica que se apersonó del caso de mi hijo e inmediatamente ordenó una serie de exámenes, entre ellos una radiografía de tórax, la cual mostraba algo irregular en su pecho. Esa noche fue eterna, al siguiente día muy temprano fue trasladado a la Clínica Infantil Colsubsidio; pasados dos días y a la madrugada de su cumpleaños el 28 de febrero, Santy fue trasladado a la UCI, esa noche mi esposo se quedó con él y tuvo que vivir el traslado y recibir solo y sin anestesia la más dura noticia: “Papá las cosas como son, su hijo tiene Cáncer”.

LO MÁS DIFICIL… El viernes 28 de febrero Santy cumplía 11 años y ese día amanecí con optimismo y con la ilusión de celebrar su cumpleaños, quería llevarle globos y su regalo de cumpleaños, así que llegué a la Clínica con una bomba gigante. Cuando la pediatra de turno de la UCI me vio, me dijo que mi hijo tenía cáncer…quedé en un limbo, la doctora hablaba y yo la veía, pero no la escuchaba, no podía creer que esto nos estuviera pasando.

Cuando fui a la habitación a ver a Santy, él estaba triste, por más que intenté animarlo no pude sacarle una sonrisa y eso partió mi alma y mi corazón. Ese mismo día en la tarde le hicieron la biopsia y el diagnóstico fue confirmado, mi hijo tenía un “Tumor maligno mediastinal”. La confirmación nos destrozó, mi llanto no cesaba, y yo sentía que el mundo se nos venía encima…en un instante sientes que la vida se acaba.

EL APRENDIZAJE… A pesar que nuestro hijo estaba en un estado crítico, el mundo afuera de la clínica seguía y nosotros como padres teníamos que adaptarnos a una nueva realidad entre la clínica, la casa, nuestro hijo menor, el trabajo, las deudas… Hoy más que nunca creo en el poder de Dios, creo que la fe mueve montañas y que por más dura que sea la tormenta al final siempre sale el sol.

LO MÁS VALIOSO… Lo más valioso fue la unión de la familia, las fuerzas que como padres sacamos para afrontar los días regulares, desalentadores y desoladores. Las personas que te ayudan de una u otra manera, que te escuchan y no te juzgan, resultan ser realmente valiosas en estos procesos.

MI EXPERIENCIA CON LA FUNDACION… La Fundación además de ser un apoyo emocional para nuestros hijos y para nosotros como padres, es un enlace para conocer a otras familias que están viviendo situaciones similares. Es bueno sentir que no estamos solos y que también podemos ayudar a otros que a lo mejor viven situaciones incluso más complicadas que las nuestras.

El cáncer es una dura enfermedad, pero si se enfrenta con buena actitud y con la mejor disposición, será más fácil salir adelante. Es un proceso con momentos buenos y no tan buenos, pero aferrarse a Dios y a lo que cada quien tenga como motivación, ayudará.

- Nohora Paola Herrera, Mamá de Santiago – 11 años
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