Testimonio de Vida

"Yo recibía atención en el INC y un señor me habló de la fundación porque yo estaba preocupada por mi medicamento. No recuerdo el nombre de ese señor, pero para mi fue un ángel

El inicio… Me diagnosticaron en el año 2003, todo comenzó cuando empecé a presentar algunos síntomas severos como hemorragias y baja de peso, esto se me acompañó de otros síntomas como sudoración excesiva. Yo estaba pasando por diversas dificultades a nivel personal, entonces creí que estos síntomas se debían al estrés. Pagué una consulta particular porque no tenía EPS, la doctora me envío un cuadro hemático y con el resultado, ella sospechó que yo tenía Leucemia, así que me remitió al hospital para hacer una biopsia. Yo tenía mucho miedo, pero Dios siempre estuvo conmigo, allí se confirmó el diagnóstico de Leucemia Mieloide Crónica (LMC), fue entonces cuando me afilié a una EPS e inicié el tratamiento. Para ese momento mi hija esta muy pequeña y saber que tenia cáncer me llenó de incertidumbre...pensaba mucho en mi familia, en que quería ver crecer a mi hija y estar en su graduación. También sentí que aún no había alcanzado a hacer todo lo que quería; perdí la fe porque creí que me iba a morir, y hasta comencé a regalar mis cosas. Pero después todo cambió, recuperé mi fe y con el apoyo de mi familia logré seguir adelante.

Lo más difícil…Definitivamente fue el momento del diagnóstico porque no supe asimilarlo, en ese momento uno sólo se desborda y piensa lo peor, yo no sabía que iba a pasar conmigo y sentí mucho miedo de morir. Además, tuve dificultades con la entrega de mis medicamentos, debido a que la EPS no cumplía. Esto alteró mi estabilidad emocional porque sentía que mi vida estaba en riesgo.

El aprendizaje… Al principio pensaba mucho en ¿Por qué me pasa esto a mí? Pero después me di cuenta que en realidad debía pensar en él, ¿Para qué? Así que entendí que necesitaba aprender muchas cosas valiosas para la vida. Por ejemplo, aprendí a perdonar, a confiar en Dios y a darme mi lugar. Entendí que la vida vale más que cualquier otra cosa.

Mi experiencia con la Fundación… En este proceso recibí mucho amor y apoyo de parte de mis hijos, mi esposo y mi familia. Dios puso esto en mi camino y yo siento que me hice amiga de la enfermedad, porque entre más se le pelea, más difícil puede llegar a ser, por eso es importante tener fe y dejar que todo fluya.

Su mensaje para otros… Lo más importante es la fe, sé que al principio es duro y uno siente que no sabe qué hacer, pero teniendo fe en Dios y confianza en que vamos a salir adelante, todo mejora. Desde luego el acceso oportuno al medicamento es clave, así como aprovechar las herramientas que se presentan en camino, como la ayuda de la Fundación. Con todo esto, podemos salir adelante a pesar de los tropiezos que se presenten.

- Yomara Sanchez - 58 años