Testimonio de Vida

"Antes mi tiempo se concentraba en el trabajo y tenía pocos espacios para compartir con mi hija, pero las estancias en el hospital me han permitido un tiempo precioso para compartir con ella...”

El inicio… El 19 de marzo de 2019 fue un día de tensión y tristeza; después de una crisis asmática de tres días, la salud de mi hija se deterioró y tuve que llevarla al servicio de urgencias. Pocos días después, nos fue confirmado el diagnóstico de leucemia linfoide aguda. No entendíamos que pasaba, ya que María Paula había sido una niña sana.

Lo más difícil…El temor de que lo inesperado pueda pasar... que mi hija pierda su vida y yo no pueda hacer nada para evitarlo. Es difícil lidiar con las complicaciones por virus, las fiebres, la fatiga, en fin, es realmente doloroso. Este proceso me ha llevado a enfrentar el miedo y la angustia de la perdida.

El aprendizaje… Entender que aunque vivamos momentos difíciles donde nada parezca estar bien, estos no duran para siempre, son transitorios, y es allí, donde hemos logrado acercarnos y fortalecernos en Dios. Hemos podido ver como la alegría y el positivismo de María Paula también nos enseñan y nos motivan a seguir adelante.

Mi experiencia con la Fundación… Es ver cómo mi vida y mi familia se fortalecen en Dios y en el amor. Antes del diagnóstico mi tiempo se concentraba en el trabajo y tenía pocos espacios para compartir con mi hija, pero las estancias hospitalarias me han permitido un tiempo precioso para compartir con ella, para jugar y para conocerla más. De igual forma, es duro aceptarlo, pero este proceso me ha llevado a reflexionar sobre la necesidad de perdonar.

Su mensaje para otros… Todo es posible en Dios y no debemos esperar o pedir en el tiempo de nosotros, el calendario de Dios es eterno y su plan de vida es perfecto.

Jenny Rincón, Mamá de Maria Paula - 7 años