Testimonio de Vida

La Fundación hace parte de esta escuela de aprendizaje llamada cáncer.

EL INICIO… Estuve 15 días hospitalizada por un dolor insoportable en la parte pélvica e inguinal que fue tratado con antibióticos. En diciembre del año pasado me practicaron estudios más profundos y me diagnosticaron un linfoma de hodgkin. Todo fue difícil en ese momento, no entendía nada de la enfermedad, ni siquiera comprendía que el Linfoma era un tipo de cáncer. El 30 de diciembre empecé mi tratamiento de quimioterapia.

LO MÁS DIFICIL… En principio uno cree que lo más difícil es quedarse calva y las quimios, pero mi perspectiva cambió con el tiempo, así que eso pasó a un segundo plano. Lo realmente difícil fue el malestar ocasionado por cada quimioterapia, el cambio rotundo que sufrió mi vida y ver como todos mis proyectos se detenían. Esto generó que mi autoestima disminuyera y que yo peleara con Dios por lo que estaba viviendo.

EL APRENDIZAJE… Aprendí quién es familia y quién es amigo, aprendí a ser paciente en todo el contexto de la palabra. Descubrí una fuerza interna que no sabía que tenía. Aprendí a tomar las cosas con calma, pero sobre todo, aprendí que con Dios todo es más llevadero, con él todo dolor es pasajero; incluso comprobé que cuando terminaron mis fuerzas me reemplazaron las de él.

LO MÁS VALIOSO… Agradezco al Linfoma por haber llegado a mi vida, por enseñarme el verdadero valor de las cosas y por acercarme más a Dios. Con el diagnóstico mi vida cambió completamente, ya que cuando por fin estaba saliendo adelante después de varias caídas y entré a mi trabajo soñado, llegó esta enfermedad sin previo aviso. Hoy entiendo que fue lo mejor que me pudo haber pasado, porque entendí que aunque mis sueños sean altos, lo que Dios tiene para mi vida es mucho más grande que cualquier enfermedad o bache que se pueda presentar.

MI EXPERIENCIA CON LA FUNDACION… La Fundación hace parte de esta escuela de aprendizaje llamada cáncer. Los conocí estando en quimioterapia en el Hospital San José; allí tuve acompañamiento emocional y recibí mi peluca de cabello natural, la cual doné unos meses después. Hoy soy voluntaria de la Fundación y siento que es una manera de devolverle a Dios, el milagro de seguir viva.

Quiero decirte que todo es pasajero, ningún dolor es eterno y nuestra actitud tiene la capacidad de transformar cualquier situación que se nos presente. Lo más importante es el aquí y el ahora, amar todo lo que tenemos y abrazar los malos momentos, porque estos nos dejan las más grandes lecciones de vida. No hay respuestas inmediatas, se paciente, confía en Dios, ten fe y también la convicción de que lo que estás viviendo, es un solo fragmento de tu paso por este mundo.

- Yulieth Vázquez -30 años
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