Este año un canto a la vida por los niños con cáncer 2019, viene con un invitado de lujo.
30 junio, 2019
Funcolombiana participó en la conferencia internacional para organizaciones que representan a los pacientes de leucemia mieloide crónica -LMC a nivel mundial, organizada por CML ADVOCATES NETWORK.
30 junio, 2019

¿Qué puedo hacer para ayudar a mis hijos en el proceso de enfermedad de su hermano?


Boletín No. 91 Mayo / 2019

El diagnóstico de cáncer en los niños resulta un acontecimiento estresante, no sólo para ellos sino también para su núcleo familiar, ya que implica experimentar cambios en su vida cotidiana relacionados con la solicitud de permisos en el trabajo, traslados hospitalarios, responsabilidades financieras, exigencias de los tratamientos y el manejo de una gran tensión emocional. Adicionalmente, se genera un distanciamiento de los demás hijos, dado que los padres dedican todas sus energías al niño que se encuentra en condición de enfermedad.

Pocas veces nos detenemos a pensar en los hermanos del niño con cáncer y en la afectación significativa que ellos también tienen. Durante el curso de la enfermedad, los hermanos perciben el cambio en la actitud de los padres, les preocupa verlos tensos y temen tener que separarse de ellos. Sin duda, se alteran los roles familiares y la calidad de la relación afectiva, lo que inevitablemente puede ocasionar sentimientos de abandono, exclusión, incluso culpa por el estado de salud de su hermano. Es frecuente también identificar celos, comportamiento rebelde, ánimo irritable, así como dificultades en el rendimiento académico y en la relación con sus amigos.

En este sentido, y con el fin de contrarrestar el impacto emocional en los hermanos del niño con cáncer, lo cual es tan importante como el apoyo a los padres y el apoyo al niño enfermo, se sugieren las siguientes pautas basadas en sus necesidades, a fin de promover su percepción de control y, por extensión, su sensación de seguridad. Cabe resaltar que cada niño funcionara de acuerdo con su edad, temperamento y nivel cognitivo.

Brindar información: Involucrar a los hermanos en las conversaciones en torno al diagnóstico, tratamiento y cambios físicos que se van a producir en su hermano, es muy importante para derribar miedos y creencias erróneas tales como “el cáncer es contagioso” o “es culpa mía”. En caso de citas u hospitalizaciones médicas, avisarle con anticipación y tener en cuenta su opinión respecto a la persona con quien quisiera quedarse durante la rutina médica. Es clave además comunicar al equipo docente del colegio de los hermanos, la situación que vive la familia.

Mantener el vínculo afectivo: Tiene que ver con el soporte emocional que los padres deben proporcionar a sus hijos, más allá de su propio dolor y preocupación. Es frecuente encontrar dificultad entre los miembros de la familia para compartir ese dolor, pero el niño con cáncer le duele tanto a los padres como a los hermanos, por lo cual es recomendable procurar espacios en los que se puedan escuchar sin juzgar, llorar juntos, compartir sus miedos, y reconfortarse mutuamente.

Es importante que los padres no olviden las necesidades afectivas, de protección y cuidado, que siguen teniendo los hermanos, estas no dejan de existir cuando llega el diagnóstico, al contrario, se hacen más relevantes. Por ello, es recomendable preguntar por las emociones, los amigos, las tareas, el futbol, el ballet, en fin, la rutina diaria de sus hijos, ya que su vida sigue adelante y la compañía y apoyo de los padres es fundamental. Si bien, el tiempo para compartir de manera presencial será menor, la tecnología puede ayudar significativamente para lograr esta cercanía. Así mismo, dentro de las posibilidades, esforzarse por encontrar espacios para programar actividades de disfrute entre los padres y sus hijos sanos, como ver una película o salir al parque; será verdaderamente terapéutico para todos.

Involucrarse en el proceso: Implicar a los hermanos en el cuidado del paciente resulta favorable para el fortalecimiento del vínculo afectivo entre ellos; por ejemplo, ayudar a peinarlo, llevarle la comida, compartir juegos de mesa, entre otros, hará sentir a los hermanos como parte del proceso de recuperación de su hermano enfermo.

Recibir ayuda instrumental: Movilizar a la familia extensa, a la iglesia y a otras personas significativas, así como contar con alguien cercano al núcleo social y familiar que esté en la capacidad de ofrecer asistencia, apoyo y compañía en las actividades habituales e intereses de los hermanos, los harán sentir menos solos y con una red de apoyo más fortalecida.

Obtener ayuda profesional: La solicitud de acompañamiento profesional para los hermanos siempre es oportuna, más aún si percibimos aislamiento, tristeza, bajo rendimiento académico, cambios en los hábitos de alimentación y sueño, entre otras conductas, que no deben ser subvaloradas.
LINA MARÍA MARTÍNEZ C.
Psicóloga Universidad de la Sabana
Candidata a Especialización en Intervención en Crisis
Pasante en Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma

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