Testimonio de Vida

" ... recuerdo que conocí la fundación en mi recaída temprana cuando estaban evaluando la posibilidad de un trasplante... Hoy me declaro fan de su trabajo ... Actualmente, soy la líder del Programa Jóvenes en Contacto y me encargo de visitar a jóvenes hospitalizados, brindar apoyo emocional y compartir con ellos la alegría de sobrevivir cada día a un diagnóstico inesperado. ”

El inicio… Estando en el colegio una amiga señaló que yo tenía una “bola en el cuello”, y yo asumí que era paperas o algo así. El profesor decidió que me fuera a casa, pero insistí en quedarme, él aceptó, pero con la condición de que no realizará clase de Educación Física. Semanas antes ya había acudido a médico general, dermatólogo y hasta psicólogo, todos tratando de entender mis síntomas relacionados con cansancio, sudoración, dolor de garganta, afecciones en la piel y tos. Mi diagnóstico de linfoma hodgkin finalmente fue confirmado el 30 de agosto de 2009, cuando tenía 14 años. Para ese momento, mi atención estaba concentrada en la celebración de mis 15 años, que ocurriría pocas semanas después. Desde luego, el tema quedó cancelado.

Lo más difícil…Mi adaptación ha sido lo más difícil; principalmente adaptarme a los cambios físicos, ya que yo era demasiado vanidosa y egocéntrica. También aceptar que ya no podía realizar todo lo que un adolescente de mi edad haría. Tuve que reacomodar mi rutina académica y familiar. Me sentía como transportándome en una montaña rusa con subidas, bajadas y curvas de emociones, cambios, conocimientos, experiencias y sentimientos diversos.

El aprendizaje…Al inicio de la enfermedad aprendí a valorar el hoy, suena a frase de cajón, pero ¡en serio!, cuando despertaba y no veía a mis papás, los añoraba, era una necesidad verlos, sentirlos a mi lado. Me asomaba a la ventana y apreciaba el cielo, la noche, la luna, las personas, los lugares…deseaba estar allí, y porque no, volver a mi vida de antes.

Lo más valioso… Recibir un diagnóstico de cáncer cambió mi vida. Hoy valoro la persona que formó, lo que dejó en mí, cómo direcciono mi proyecto de vida y mi vocación de servicio. La niña egocéntrica quedó atrás y se convirtió en otra que al finalizar el año, se interesaba en recaudar donaciones para la navidad de otros niños con cáncer. El cáncer te quita células buenas, es egoísta, suele ser cruel, pero detrás de esta enfermedad, llegan personas con luz propia, con amor, con generosidad, y ellas, terminan aportando grandes dosis de vida.

Mi experiencia con la Fundación…Es muy loco, recuerdo que conocí la fundación en mi recaída temprana cuando estaban evaluando la posibilidad de un trasplante. La doctora Linares me dio una cartilla donde hablaban de esta enfermedad, pero en ese momento, no sentía mayor interés en involucrarme. Más adelante, en el año 2014, participé en el Premio al Coraje y la Valentía de una mujer con Cáncer, promovido por la Fundación. Por un tiempo me aislé, estaba muy deprimida y cansada. Ellos siempre llamaron a mis papás a preguntar por mi proceso, mi recuperación y por mí. Los años pasaron y esos sentimientos negativos se esfumaron y empecé a seguirlos en las redes sociales. Hoy me declaro fan de su trabajo, tanto, que soy la más intensa detrás de la Coordinadora del programa de Cáncer Infantil y Jóvenes. A ella le comento mis ideas y propuestas para llevar bienestar y alegría a más jóvenes que como yo, hoy viven y luchan contra el cáncer.
Actualmente, soy la líder del Programa Jóvenes en Contacto y me encargo de visitar a jóvenes hospitalizados, brindar apoyo emocional y compartir con ellos la alegría de sobrevivir cada día a un diagnóstico inesperado.

Su mensaje para otros… Les deseo que amen el hoy, a ustedes mismos y a las personas que los rodean. Busquen y encuentren un propósito de vida, que los haga felices, hagan el bien y sin mirar a quién, no se aíslen porque tienen cáncer. Prepárense para disfrutar de la montaña rusa a la que no pidieron subir, pero que ya es inevitable. Al final, verán que son mayores las bendiciones.
Sinders Rincón - 23 años