Testimonio de Vida

“ES ADMIRABLE COMO SIN CONOCERME SOY IMPORTANTE PARA LA FUNDACIÓN, ME DEDICAN TIEMPO, ME HACEN SEGUIMIENTO Y SE PREOCUPAN POR MI SALUD”

El inicio… En el 2003 consulte al médico por una inflamación en el cuello. Los resultados de la biopsia sugerían malignidad, por lo que me llene de miedo, sin embargo, al ser un hombre creyente inmediatamente pensé que el cáncer no es sinónimo de muerte y me enfoque en lo importante: Acceder a un tratamiento. Fue así como luego de confirmado el diagnóstico de leucemia linfocítica crónica, inicié mi tratamiento en el Instituto Nacional de Cancerología. Mi hematólogo me dijo que aunque mi diagnóstico no tenía cura, si se podría tratar y lograr un buen control de la enfermedad.

Lo más difícil…Han sido 14 años caminando junto a la leucemia, de los cuales, los primeros 13 estuve en observación y control por parte del especialista hematólogo, no recibí medicamentos. A comienzos del 2017, mi médico me informó que debía iniciar tratamiento de quimioterapia, esto fue difícil para mí, pues temía que los cambios y los efectos del tratamiento afectaran mi cotidianidad. Gracias a Dios superé esta fase del tratamiento y actualmente soy tratado solamente con medicamentos orales.

El aprendizaje…Durante 14 años he aprendido muchas cosas, pero sobre todo a confiar en Dios. Esta experiencia me ha permitido reconocer la vulnerabilidad humana y darme cuenta que sólo Dios tiene la última palabra sobre nuestras vidas. Él no nos manda pruebas que no podamos soportar, y el cáncer ha sido una oportunidad para aprender a ser más paciente y tolerante.

Lo más valioso… Ha sido encontrar el verdadero valor a la vida y a la salud que Dios nos da. Tener la oportunidad de agradecer por cada nuevo amanecer y disfrutar los pequeños detalles junto a mis seres queridos, es realmente valioso.

Mi experiencia con la Fundación…Conocí la Fundación a través de una colaboradora en el Instituto Nacional de Cancerología, siempre han estado ahí cuando necesito asesoría o guía sobre mi enfermedad y tratamiento. Es admirable como sin conocerme soy importante para ellos, me dedican tiempo, me hacen seguimiento y se preocupan por mi salud. Todos estos detalles me hacen sentir importante y valorado como paciente y como ser humano.

Su mensaje para otros… Crean que Dios es el único que da la vida y quien tiene la última palabra sobre nuestra vida. Él es quien da el conocimiento y el talento a los médicos, para acompañarnos y para ofrecernos el mejor tratamiento disponible. Tengan paciencia y fe, porque están en manos de expertos de Dios.
Juan de Jesús Torres