Testimonio de Vida

" ... Mi experiencia con la fundación ha sido muy cercana desde hace algún tiempo. Me permitieron compartir mis conocimientos en el congreso de pacientes que se realizó recientemente, experiencia absolutamente enriquecedora en donde tuve la oportunidad de encontrarme con personas maravillosas. ”

El inicio… No hace mucho tiempo, en uno de esos días de trabajo que parecen normales, lo recuerdo bien, palpaba en mi cuello esa lesión que muchas veces es el objeto de mi consulta. Mi mente escogió el camino de ignorarla por un tiempo hasta cierto día cuando con algo de incredulidad decidí pausar mi actividad y caminar unos cuantos pasos para solicitar ser examinado por mi colega. Se acercaban las vacaciones ya en ese tiempo, esa fue la razón de aplazar la biopsia que él me había recomendado. Siendo ya necesario que volviera a mi actividad como hematólogo en el Instituto Nacional de Cancerología (INC), el crecimiento ganglionar ya era evidente. Después de unos cuantos exámenes practicados en la Fundación Santafé de Bogotá bajo las directrices del Dr. Guillermo Quintero, a quien años atrás había regalado un libro de las estrategias para dar malas noticias, ya no había más incertidumbre, tenía cáncer.

Lo más difícil…Una angustia desbordante se apoderó de mi mientras esperaba el resultado definitivo de la biopsia, pensaba a cada instante sobre todo lo que podría ser, sobre enfermedades curables y no curables. Tenía una gran zozobra de sentir que mi vida se iba a acabar, que no iba ver a mi hijo crecer y que la absurdidad de la vida me ponía la muerte en frente después de que por fin le había encontrado la esencia a mi existencia, la cual tenía que ver no solo con el hecho de ser padre, que es lo más maravilloso de este mundo, sino con el deseo genuino de seguir trabajando en mi carrera que es lo que más me apasiona.

Finalmente acabó la espera, y con el diagnóstico definitivo encontré esperanza entre lo malo, tenía un Linfoma de Hodgkin en etapa temprana. Sentí que cada uno se convertía en esclavo del otro, pues yo pensaba todo el día en el, y él me necesitaba para seguir existiendo. Pensaba además en lo irónico de sufrir esta enfermedad, la cual había tratado en decenas de pacientes y además en la que habíamos iniciado un proceso de investigación en nuestro centro.

Casi de forma inmediata luego del diagnóstico, inicié el tratamiento en el INC bajo el cuidado de mi equipo y las directrices administrativas de la doctora Carolina Wiesner a quien agradezco infinitamente. Quien fuera mi profesor en su momento, ahora mi colega y amigo Dr. Leonardo Enciso definió la dirección del tratamiento. No sin pasar algunas dificultades desde el punto de vista administrativo (a lo cual nos acostumbramos ya con resignación entre nuestros pacientes) y las reacciones adversas propias del tratamiento que son absolutamente inevitables, todo ha transcurrido de forma satisfactoria. Existe claramente una muy alta probabilidad de ver mi hijo a Juan David crecer y casarse, pero mucho antes de eso de verlo consentir a su hermano o hermana, no sabemos aún, pues viene en camino con 10 semanas de gestación; y de poder despertar al lado de Mónica mi esposa cada bendito día de mi vida quizás hasta la vejez.

El aprendizaje…He aprendido muchas cosas en este “doctorado” que la vida me puso a hacer al ser paciente de las enfermedades que trato. Estoy completamente seguro de que la pregunta correcta no es ¿por qué? sino ¿para qué me ha sucedido esto? Sé que después de esto seré un mejor hematólogo, no por devorar cada artículo que tiene que ver con mi enfermedad o con las otras que también me apasionan, sino por tener la oportunidad de ver la enfermedad con alma de paciente; panorama que muchas veces para nosotros es desconocido.

Lo más valioso… Se ahora que el tratamiento no corresponde solo al día 1 y 15 de quimioterapia y el día del control médico que es como la vemos médicamente. La enfermedad es el día a día, del 2 al 14 y del 16 al 29 también cuentan y es donde he puesto todos mis esfuerzos en investigar sobre temas como la alimentación, actividad física, manejo del estrés y espiritualidad, factores que mejoran la calidad de vida y que pueden jugar un papel fundamental en evitar una posible recaída.

Mi experiencia con la Fundación…Mi experiencia con la fundación ha sido muy cercana desde hace algún tiempo. Me permitieron compartir mis conocimientos en el congreso de pacientes que se realizó recientemente, experiencia absolutamente enriquecedora en donde tuve la oportunidad de encontrarme con personas maravillosas. Ahora por supuesto tengo la oportunidad de compartir mi experiencia como paciente y extender el conocimiento adquirido del otro lado del escritorio.

Su mensaje para otros… Estoy convencido de que cada uno de nostros tiene la mejor oportunidad después de una experiencia como esta en nuestras vidas. Temgo tantas personas increíbles a quienes agradecer, que no tendría el especio suficiente aquí para hacerlo. Con esto he aprendido dos cosas grandes: la primera es que todo cambia en un instante, en un pequeño momento. Hay que aprender a no aplazar ese deseo, ese prop{osito, ese sueño; y la segunda, es que el hombre no es producto de lo que sucede sino de lo que hace con lo que le sucede. La vida no siempre resulta como la planeamos. En ocasiones, sólo en ocasiones, resulta inesperadamente mejor.

"UN HOMBRE NO ES OTRA COSA QUE LO QUE HACE DE SÍ MISMO" JEAN PAUL SARTRE
Humberto Martínez MD Internista- Hematólogo